Claude Lévi-Strauss – ¡¡¡Enorme!!!

Se celebran 100 años de la vida de este magnifico antropólogo, yo, que leí hace años Tristes Trópicos y quede embelesado por ya no sé que sensaciones, me adentro ahora en diferentes ontologías para explicarme mi yo y su circunstancia, como diría Ortega y Gasset, vagando errante entre los diversos adjetivos y verbos que el español me propone, por el cual me constituyo pero al mismo tiempo me pierdo, y claro, viendo ahora a este señor… que emoción la aventura de su pensamiento, que lección desmedida para remontar el pensamiento en general y establecer desde el, diversos miranetes que nos ayuden a todos nosotros en ese ejercicio de explicarnos y de comprender al otro y de ahí enriquecernos y enriquecer la vida misma.

Por supuesto que soy incapaz de hacer un pequeño acercamiento a la importancia antropológica y general de la obra de Leví-Strauss, pero no quería pasar estos días sin detenerme para saludar y agradecer esa experiencia.

Merci Monsieur Lévi-Strauss, merci beaucoup.

Claude Lévi-Strauss.


Raza e historia (fragmento)

Hablar de la contribución de las razas humanas a la civilización mundial podría causar sorpresa en una serie de capítulos destinados a luchar contra el prejuicio racista. Sería vano haber consagrado tanto talento y tantos esfuerzos en demostrar que nada, en el estado actual de la ciencia, permite afirmar la superioridad o inferioridad intelectual de una raza con respecto a otra, si solamente fuera para devolver subrepticiamente consistencia a la noción de raza, queriendo demostrar así que los grandes grupos étnicos que componen la humanidad han aportado, en tanto que tales, contribuciones específicas al patrimonio común. Pero nada más lejos de nuestro propósito que una empresa tal, que únicamente llevaría a formular la doctrina racista a la inversa. Cuando se intenta caracterizar las razas biológicas por propiedades psicológicas particulares, uno se aleja tanto de la verdad científica definiéndolas de manera positiva como negativa. No hay que olvidar que Gobineau, a quien la historia ha hecho el padre de las teorías racistas, no concebía sin embargo, la «desigualdad de las razas humanas» de manera cuantitativa, sino cualitativa: para él las grandes razas primitivas que formaban la humanidad en sus comienzos —blanca, amarilla y negra— no eran tan desiguales en valor absoluto como diversas en sus aptitudes particulares. La tara de la degeneración se vinculaba para él al fenómeno del mestizaje, antes que a la posición de cada raza en una escala de valores común a todas ellas. Esta tara estaba destinada pues a castigar a la humanidad entera, condenada sin distinción de raza, a un mestizaje cada vez más estimulado. Pero el pecado original de la antropología consiste en la confusión entre la noción puramente biológica de raza (suponiendo además, que incluso en este terreno limitado, esta noción pueda aspirar a la objetividad, lo que la genética moderna pone en duda) y las producciones sociológicas y psicológicas de las culturas humanas. Ha bastado a Gobineau haberlo cometido, para encontrarse encerrado en el círculo infernal que conduce de un error intelectual, sin excluir la buena fe, a la legitimación involuntaria de todas las tentativas de discriminación y de explotación.”

Fragmento tomado de aqui.

Imagen tomada de aquí.

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